Uno para todo.

Hans-Jürgen Wischhof mostró apasionado con la versatilidad del portaimplementos Unimog.

Este año, el Unimog celebra su 75.º aniversario. Innumerables personas han recorrido este camino con él; en su desarrollo, comercialización y, por supuesto, en su uso. Para volver a pasar revista una vez más a la tradición y a la historia del multitalento de Mercedes-Benz, nos reunimos con algunos de los compañeros del camión todoterreno. Y conocemos las historias detrás del éxito de Unimog.

Hans-Jürgen Wischhof se encarga del comienzo. «Mr. Unimog», como le apodaban sus compañeros y socios de entonces, y como le siguen llamando hoy en día. Desde 1990 hasta 2003 se encargó de la dirección de la entonces recién creada área de negocio de Unimog. Aunque, había descubierto su pasión por el equipo de motor universal mucho antes. ¿Qué es lo que más orgullo le produce? «Su contribución a la introducción del nuevo portaimplementos Unimog a partir del año 2000», afirma. «Con él, usuarios de todo el mundo pueden beneficiarse aún más de la versatilidad del Unimog». Y su trabajo para el museo Unimog también lo distingue como una persona que quiere transmitir a los demás su entusiasmo por Unimog.

Nunca parado.

Nos encontramos con él en el museo de Unimog de Gaggenau, donde se puede seguir trayectoria del mismo modo que la historia del Unimog. Este último tiene hoy 75 años; Hans-Jürgen Wischhof tiene 82. A ambos les unen por muchas cosas.

«Con Unimog siempre hemos dicho: cuatro grandes ruedas para avanzar en el campo y en la carretera», comienza a narrar Hans-Jürgen Wischhof al poco de saludarnos. En su ajetreada vida también viajó por todo el globo. En la actualidad, sus pasos se han acortado debido a su edad. Pero, aun así, lo conducen con determinación por los pasillos del mus

Ya que, al igual que el Unimog en servicio, Hans-Jürgen Wischhof casi nunca se detiene. El hecho de que sus preciados ejemplares de exposición deban estarlo en la sala de exposiciones, naturalmente forma parte de ello. Pero, aun así, para Hans-Jürgen Wischhof es importante resaltar que: Muchos de los Unimog históricos aún son plenamente funcionales. Estuvo trabajando muchos años junto con el equipo del museo para que así fuera.

Desde el principio.

Nos sentamos y Hans-Jürgen Wischhof comienza a relatar. Comencemos por el principio: Nació en 1939 y se crio en una granja del distrito de Uelzen, en el Brezal de Luneburgo. También fue allí donde entró en contacto por primera vez con el Unimog. En ese momento se utilizaba un Unimog U 25 en la explotación agrícola de un vecino. Y otro prestaba sus servicios en un aserradero de un pueblo vecino; también en el ámbito de las explotaciones agrícolas con un pulverizador montado en el Holder para la protección de los cultivos. Después de la escuela, la formación, el servicio militar en la fuerza aérea de la Bundeswehr (fuerzas armadas de Alemania) y unas prácticas finales en agricultura, estudió la carrera de ingeniería mecánica en la Universidad Técnica de Colonia.

En el gremio de tecnología agrícola, antiguamente llamado LAV (Asociación de Maquinaria y Tractores Agrícolas por sus siglas en alemán), trabajó después para la VDMA (Federación Alemana de Ingeniería mecánica y de sistemas por sus siglas en alemán) a partir de 1965 como asesor en el campo de la tecnología. LAV representaba los intereses de la industria de la tecnología agrícola a nivel nacional, europeo e internacional. Y, por tanto, también se encargaba del Unimog. «Desde su aparición, el Unimog fue un tipo de vehículo especial que no encajaba en ninguno de las categorías oficiales existentes en materia de legislación de matriculación», recuerda el experimentado asesor. «La lucha por catalogar el Unimog como tractor agrícola o forestal duró unos diez años en la Alemania occidental y un total de 47 años en la Unión Europea».

Pasión que une.

Ya al comienzo de su trabajo en la VDMA, Hans-Jürgen Wischhof conoció personalmente a uno de los padres fundadores del Unimog: el ingeniero diplomado Heinrich Rößler, que desarrolló el multitalento junto con Albert Friedrich y Hans Zabel. Los dos siguieron en estrecho contacto hasta la década de 1980. Su enfoque conjunto: el posicionamiento del Unimog como vehículo a motor multifunción con permisos especiales.

Lo importante es mantener la mente abierta para cambios de paradigma.

Hans-Jürgen Wischhof, exdirector del área de negocio de Unimog

«En abril de 1980, mi camino me llevó directamente al corazón del mundo de Unimog», recuerda Hans-Jürgen Wischhof. En la por aquel entonces Daimler-Benz AG participó en el desarrollo de Unimog y MB-trac. «Por aquel entonces ya se estaban llevando a cabo las primeras consideraciones intensivas sobre el desarrollo de las futuras series ligeras y medianas de Unimog, así como las ampliaciones del programa de MB-trac. El Unimog, en particular, tuvo que hacer frente a los nuevos requisitos legales resultantes de los requisitos internacionales para los camiones».

A propuesta de la Junta Directiva, Hans-Jürgen Wischhof creó primero en 1989 la nueva Representación del Grupo en Bruselas y luego se hizo cargo de la creación y dirección de la Oficina de Prensa de Mercedes-Benz AG, responsabilizándose de las relaciones públicas, la política de transporte y las relaciones con la prensa. «Un año después había concluido este cometido», resume. «Tenía 50 años y buscaba un nuevo desafío

Así pues, Hans-Jürgen Wischhof asumió el 8 de marzo de 1990 la dirección de la recién creada área de negocio de Unimog en Gaggenau. «A mediados de los años 90, llevamos a cabo un cambio de paradigma. Basándonos en la filosofía de desarrollo del UX 100 y del estudio de mercado realizado en Europa, tomamos la decisión conjunta de separar el Unimog en el futuro en dos series básicas diferentes: el portaimplementos profesional y el clásico Unimog de alta movilidad. Naturalmente, equiparando en la medida de lo posible las piezas comunes en términos de valor», explica.

Encuentros periódicos y viajes conjuntos: en el Unimog-Club Gaggenau, Hans-Jürgen Wischhof se siente, desde hace muchos años, parte de una gran comunidad.
El oriundo de Gernsbach sigue entusiasmado con las siglas Unimog. «¡Simplemente, suena genial!»
Hans-Jürgen Wischhof adquirió dos Unimog privados: un Unimog U 404 y un Unimog U 411.
El Unimog U 411 verde dispone de una caja abierta clásica.
Para la fabricación de un nuevo techo de lona para su Unimog U 404, Hans-Jürgen Wischhof encontró un guarnicionero que aún tenía plantillas de corte antiguas.
Este fan de Unimog también dio mucha importancia a la autenticidad a la hora de montar las exposiciones.
Además de los hallazgos en los graneros, en Gaggenau también se pueden ver Unimog que fueron retirados en otros lugares. Como este, que la ciudad de Gaggenau ha cedido al museo.
Con sus contactos en Suiza, Hans-Jürgen Wischhof también pudo ganar un original equipo de radio para el museo.
«Mr. Unimog» presenta un Unimog para el transporte de equipos humanos como objeto especial de la exposición.
Desde el plano general hasta el más mínimo detalle: Hans-Jürgen Wischhof conoce la historia de Unimog de cabo a rabo.
Encuentros periódicos y viajes conjuntos: en el Unimog-Club Gaggenau, Hans-Jürgen Wischhof se siente, desde hace muchos años, parte de una gran comunidad.
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Siempre en primera línea.

Hans-Jürgen Wischhof relata de forma estructurada y apasionada. Es fácil imaginar que a este hombre le gustaba ir siempre por delante con paso firme. Incluso una vez consiguió un número 1 certificado: «Soy miembro fundador del Unimog-Club Gaggenau e.V. y mi número de miembro es el 1», cuenta riendo. También es un bonito reconocimiento de su compromiso.

También se ha creado su propio monumento junto con los otros miembros del club: el museo de Unimog de Gaggenau, gestionado con éxito por una asociación patrocinadora desde 2006. Hans-Jürgen Wischhof fue presidente del consejo de administración durante muchos años y tiene varios de sus propios vehículos en la exposición. Incluso pudo fichar a su compañero y amigo de muchos años, Mustafa Koluman, que conoció en su etapa de Turquía, como patrocinador principal del museo que, en la actualidad, atrae visitantes de todas partes.

Más información sobre el Museo Unimog

Despedida con alegría.

Con 64 años, Hans-Jürgen Wischhof se despidió de su trabajo en Mercedes-Benz Special Trucks para comenzar por fin su merecida jubilación. Pero no sin allanar un importante camino más para el Unimog. «Con la ayuda de mi compañero, trasladé el Unimog de Gaggenau a Wörth», cuenta el oriundo de Baja Sajonia. «Y yo me trasladé después a casa», añade guiñando el ojo antes de montarse en su querido Unimog U 404 y encender el motor.

«Le deseo al Unimog y a todos los que tienen que ver con él todo lo mejor para el futuro». A él, el todoterreno con estrella le ha llevado toda la vida.

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