Gran ejemplo.

Los bomberos infantiles practican con un mini Unimog de rescate construido por ellos mismos.

«Allá donde haya fuego, llama al uno, uno, dos» con esta consigna se facilita a los niños el aprendizaje del número de emergencias de los bomberos. Por si alguna vez en la vida les hace falta una ayuda de este tipo. Pero, ¿cómo se entrenan aquellos que deben prestar la ayuda? Andreas Gasser del cuerpo de bomberos voluntarios de la ciudad de Neuenhain, en el estado de Hesse, ha inventado algo especial que facilita el aprendizaje incluso a las nuevas generaciones de bomberos: Su Unimog, construido por ellos en formato miniatura, tiene el tamaño perfecto para los bomberos infantiles. Y, gracias al equipamiento fiel al original, es ideal para la formación técnica de los «Löschfüchse».

Ayudantes en emergencias.

A partir de su sexto cumpleaños, niñas y niños pueden ingresar en el cuerpo de bomberos infantiles voluntarios de Neuenhain. Así ha hecho también el hijo de Andreas Gasser, perpetuando la tradición familiar en su cuarta generación. «A esta edad, la estatura de los niños no suele alcanzar a la altura de un neumático de uno de nuestros vehículos normales», explica Marco Müssig, jefe de bomberos y presidente de la Junta Directiva de la asociación. Esto supone un problema, ya que no solo los vehículos, sino que además el equipamiento al completo no es apto para niños al ser pesado, voluminoso y, por tanto, potencialmente peligroso de manipular.

Pero, naturalmente, también queremos que los pequeños practiquen lo que hacen los mayores. «En el pasado, siempre practicábamos con mangueras pequeñas en cajas y cajones», explica Marco Müssig. «Tenemos que subir a los niños al puesto de mando de las bombas para que puedan ver lo que se hace». En el año 2018, Andreas Gasser tuvo finalmente la idea de construir por sí mismo un pequeño vehículo para los aprendices de bombero. No fue tarea fácil, ya que la seguridad de los «Löschfüchse», que es el nombre que reciben los bomberos infantiles en Neuenhain, también debe quedar garantizada en todo momento.

Pasión personal combinada con un espíritu de manitas.

«Tengo la fiebre Mercedes-Benz ya desde niño», bromea Andreas Gasser, que recuerda cómo observaba por encima de los hombros al vecino con el destornillador. No es casualidad que el vehículo de prácticas en miniatura acabara siendo un Unimog. Tras su formación como mecánico de automóviles en Daimler Fráncfort, se compró su propio Unimog; una pieza para entusiastas de la artesanía, recuerda con una sonrisa. Con un gran amor al detalle, estuvo cinco años reparando y trabajando en su Unimog 411, hasta que estuvo listo para circular. Una valiosa experiencia para la posterior construcción del doble en miniatura color rojo intenso, que solo circula con propulsión eléctrica y a velocidad de peatón por las instalaciones del cuerpo de bomberos voluntarios de Neuenhain.

«Después trabajar mucho en mi modelo CAD en 3D, la construcción del "hardware" fue muy rápida», recuerda Andreas Gasser. Chasis, cabina y superestructura estaban listas en el invierno de 2019. Una vez montado todo el cableado, era el turno de los trabajos de precisión. «La bomba fue el mayor reto», afirma este manitas aficionado. Su bomba centrífuga autoaspirante de tan solo 24 V, en lugar de la habitual de 230 V, no se comercializa; es todo un desarrollo propio. La manguera conectada a la bomba bombea 3000 l por hora en aguas abiertas.

Multitalento en formato pequeño.

Pero, un Unimog completo también cuenta con un cabrestante, opinaba Andreas Gasser. En el caso del vehículo en miniatura, por motivos de seguridad, está equipado con una cuerda de plástico. El diseño es, al igual que su modelo en tamaño grande, de uso flexible. «En función de lo que practiquen los niños, podemos fijar, según queramos, una o dos cajas a la superestructura», explica Marco Müssig el uso durante el entrenamiento. Aquí, los «Löschfüchse» entre seis y diez años también pueden conducir por sí mismos el Unimog equipado con una batería eléctrica.

Tanto en formato grande como en pequeño: la seguridad es lo primero.

«Con un vehículo pequeño de construcción propia como este, naturalmente no hay ITV que lo acepte», afirma Andreas Gasser. Por ello, el ingeniero mecánico puso especial cuidado al diseñar el mini camión. Desde el principio tuvo claro que los niños debían practicar exclusivamente en un vehículo libre de emisiones. La batería del vehículo electrificado aguanta a plena carga alrededor de una hora y meda, y puede conectarse y desconectarse con un mando a distancia. De este modo, el tutor siempre tiene control sobre los aprendices de bombero que realizan sus trayectos de prácticas en unas instalaciones seguras. La bomba, el generador de 230 V y el cabrestante de 900 W de potencia también están vinculados al mando a distancia. La sirena y la bocina, que no pueden faltar en un vehículo de bomberos, tienen un volumen limitado para no dañar los oídos de los niños.

Como profesor de formación profesional, Andreas Gasser todavía tiene otra misión aparte de unas prácticas lo más realistas posible: «Quería lograr un efecto de aprendizaje tanto para los bomberos como para la formación en general, por lo que las funciones eran muy importantes en todos sus aspectos». El ejemplo de la batería y su funcionamiento es una excelente forma de enseñar física, afirma Andreas Gasser, cuya especialidad es la movilidad eléctrica.

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Entusiasmando también a la próxima generación.

Detrás del Unimog para los bomberos infantiles de Neuenhain hay 100 horas de trabajo para el diseño y 600 horas para la construcción. «Mi bisabuelo fue miembro fundador de esta asociación», cuenta Andreas Gasser. La pasión forma parte de la familia.

Por supuesto, su hijo, al igual que el resto de «Löschfüchse», tuvo que pasar una prueba de conducción especial para poder ponerse al volante del mini camión. Un puesto muy disputado. «Los niños se quedaron boquiabiertos», recuerda Marco Müssig el día de septiembre de 2020 en que por fin se presentó el Unimog en formato pequeño y, debido a la pandemia Covid-19, también a un círculo reducido de personas.

«Me gustaría añadir a mi propia colección alguno que otro Unimog más, pero, en algún momento, escasea el espacio», dice riéndose Andreas Gasser, que todavía conduce alguna vez que otra su Unimog 411 de entonces. En cualquier caso, su versión en miniatura con la estrella no le dará problemas de espacio. En buenas manos con los «Löschfüchsen» de Neuenhain, llenará de entusiasmo a muchos futuros bomberos.

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