Escenario de la Guerra de las Galaxias
como terreno de prueba extremo.

El Unimog hace frente con valentía a las condiciones adversas de la minería a cielo abierto.

El recorrido por la mina a cielo abierto de Hambach es realmente impresionante. Un paisaje lunar de dimensiones gigantescas dominado por ocho excavadoras de rueda de cangilones, que son de las más grandes del mundo dentro de su categoría. Sascha Funk trabaja desde hace diez años para RWE Power AG y se ocupa, junto a su colega Jörg Rübsteck, de la adquisición de material y vehículos para la gigante flota. «Nuestra flota completa comprende unos 800 vehículos, desde turismos eléctricos para trayectos de servicios y mensajería entre los distintos centros hasta el camión de 40 toneladas para el transporte de material en la mina a cielo abierto», dice Sascha Funk describiendo su entorno de trabajo. Jörg Rübsteck se encarga principalmente de la adquisición del Unimog para la flota de RWE: «Me encargo del Unimog, de forma específica para nuestras necesidades, desde hace 15 años; llevan más de cuarenta años formando parte fija de nuestra flota de vehículos y, desde entonces, cooperamos de manera muy constructiva», dice Jörg Rübsteck.

Los 126 Unimog ofrecen procesos sin averías.

La mina a cielo abierto de Hambach se ha considerado desde hace tiempo un terreno de prueba ideal, incluso para los 126 Unimog en total que forman parte de la flota. «La mayoría de nuestros Unimog están equipados con caja de carga, grúa y cabrestante, son los equipos de trabajo que más necesitamos aquí», explica Jörg Rübsteck. Acabamos de poner en funcionamiento un U 5023 con superestructura de grúa, y poco antes un U 4023 con caja de carga y una gran cabina doble.

El desafío más especial es el complicado terreno, una mezcla muy particular de arena, cal, barro, rocas y agua que penetra constantemente en todos los componentes del vehículo y que causa un gran desgaste. «Ya hemos tenido vehículos en los que los frenos dejaban de funcionar por completo tras solo un día de trabajo duro», dice Sascha Funk sobre las particulares condiciones. Esta es la razón por la que todos los Unimog de la mina a cielo abierto de Hambach están equipados sin excepción con revestimiento insonorizante en el engranaje reductor en la rueda. Además de circular por la singular mezcla de materiales que forma el terreno, los vehículos se conducen permanentemente por fango muy denso, y es que la mina se irriga constantemente para evitar las enormes columnas de polvo.

La aptitud para todo terreno y la fiabilidad son requisitos básicos.

El principal ámbito de utilización del Unimog en la mina a cielo abierto son tareas de control y reparación de las enormes instalaciones transportadoras. «Constantemente tenemos que cambiar piezas defectuosas que solo pueden moverse con una grúa móvil», explica Sascha Funk. Además, el Unimog con cabina doble y caja de carga es un importante vehículo de transporte en la mina. Hay un equipo móvil formado por técnicos con equipo pesado trabajando todo el día para garantizar la capacidad de transporte de la mina: esto supone 110 kilómetros de cinta transportadora, los 365 días, a todas horas, para extraer carbón. Jörg Rübsteck comenta: «Para garantizar los turnos de 24 horas, revisamos los vehículos en el taller prácticamente después de cada uso».

110 kilómetros de cintas transportadoras funcionan aquí los 365 días, a todas horas, para extraer carbón de la mina.
Trabajo duro, necesidades exigentes y un entorno inhóspito: aquí el Unimog se siente como en casa.
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Y en cuanto a la capacidad de transporte: Cada año, las ocho excavadoras de rueda de cangilones XXL transportan 40 millones de toneladas de lignito, esto desempeña un papel esencial en el alimentación de energía de Alemania. Cinco de las ocho excavadoras de rueda de cangilones son las mayores del mundo, y cada una de ellas transporta 240 000 metros cúbicos de carbón al día. Y esto con palas en las que cabe sin problemas un turismo de tamaño medio.

Estos gigantes de la extracción inspiran respeto incluso a los conductores más valientes de los Unimog cuando tienen que acercarse a sus monstruosas cadenas. Si un Unimog se metiera de verdad debajo de la cadena de una excavadora, el operador de la misma ni siquiera podría percibir una ligera vibración. Pero esto no ha pasado nunca en el equipo de Jörg Rübsteck y Sascha durante sus muchos años en la mina a cielo abierto de Hambach, y se encargarán de que siga siendo así.

Texto: Christian Bonk, Fotos: Henrik Morlock

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